




Al Pacino como Michael Corleone en 'El Padrino II' (1974)
Ofrece un rendimiento controlado
(+4)
Pacino aporta una cualidad enigmática a Michael Corleone, con ojos que transmiten tanto una inexplicable melancolía como un peligro frío. Su actuación es una pieza de actuación sutilmente intensa e inquietante, que muestra un personaje cuyo tormento interior permanece en gran parte tácito.






















































