




El sudor de Richard Nixon en el debate contra John F. Kennedy (1960)
Este momento es crucial porque demostró el poder de la televisión en la política, donde la imagen y la apariencia podían influir más que el contenido del discurso. La visible transpiración de Nixon, en contraste con la calma de Kennedy, se convirtió en un factor decisivo que alteró la percepción pública y el curso de la elección presidencial de 1960.












































