
WhatsApp ha sido identificada como un foco de desinformación, especialmente en grupos privados y cerrados donde la verificación de hechos es difícil. Su diseño, centrado en conexiones íntimas y privadas, facilita la rápida difusión de noticias falsas entre contactos de confianza, lo que amplifica su impacto. La plataforma ha sido objeto de estudios que examinan cómo los chats familiares y otros grupos se convierten en espacios donde la desinformación se negocia y propaga.


















